martes, 14 de febrero de 2012

Yo sigo con mi lucha particular...



... contra Nestle y porque creo que el tema es serio:

NESTLÉ y el mercado del agua embotellada

Los compañeros de Attac Suiza, que acaban de querellarse con NESTLÉ por espionaje a su organización, han publicado el documento que reproducimos sobre las consecuencias del crecimiento de la transnacional en el mercado del agua embotellada.

Nestlé es el número uno en el mercado mundial de agua embotellada. Nestlé Waters posee cinco marcas internacionales (Perrier, Contrex, Vittel, Acqua Panna y San Pellegrino), varias docenas de marcas locales en 37 países de todo el mundo [en España: Viladrau y San Narciso], así como nuevas marcas como Pure Life o Aquarel, lo que supone un 19% de la totalidad del mercado. En cada uno de los cinco continentes Nestlé está absorbiendo cada vez más marcas existentes, a la vez que va adquiriendo concesiones para la utilización de manantiales allí dónde construye plantas embotelladoras. El mercado del agua embotellada se haya en plena expansión: a finales de los 80m, el volumen anual estaba aún en torno a los 7.500 millones de litros; en 2003 eran ya 84.000 millones. Especialmente la población del norte consume cada vez más agua de botellas; la oferta se diversifica, los proveedores de agua (de los que Nestlé es líder de mercado en Europa y en Estados Unidos) se multiplican a través de empresas y centros comerciales. La causa de este desarrollo: un marketing –y campañas mediáticas- muy influyente, que trata de convencer a los consumidores de que el agua embotellada es mejor, más sana y más pura que el agua del grifo, algo que (al menos en la mayoría de los países occidentales) es absolutamente falso.

A costa del aspecto absurdo e innecesario de la creación de una necesidad artificial y la mercantilización de un bien de acceso gratuito, el mercado del agua embotellada trae consigo consecuencias negativas tanto desde el punto de visto ecológico, como también social y humano. En primera instancia, debido al alto precio: con un coste entre 300 y 1000 veces más elevado que el agua del grifo, el agua embotellada puede satisfacer a las clases más pudientes del planeta; sin embargo, es irremediablemente inaccesible para la población carente de recursos de los países del sur. La privatización de los manantiales es nocivo para los sistemas tradicionales de distribución; Nestlé compra a menudo a precio regalado concesiones para la utilización de manantiales, con la consecuencia de que la población local se vea con frecuencia privada de su legítimo y vital acceso al agua potable.

Existen también otra serie de preocupantes consecuencias a observar: con el fin de satisfacer la creciente demanda, la explotación de manantiales puede obstaculizar la reposición natural del agua, causando daños en el equilibrio ecológico. El caso más conocido a este respecto lo encontramos en Brasil: durante muchos años, Nestlé ha succionado y desmineralizado manantiales en el parque natural de Sao Lourenço con el fin de producir agua embotellada de la marca Pure Life. La excesiva extracció ha modificado la composición mineralógica de ciertos manantiales, e incluso ha provocado que uno de ellos se secara completamente. Tras muchos años de protestas y trámites legales, un movimiento ciudadano consiguió al fin, en 2006, llegar a un acuerdo amistoso con Nestlé para suspender su producción. Lamentablemente, los daños ecológicos son irreversibles, algo que Nestlé no ha reconocido aún. En Michigan, Nestlé adquirió la licencia de explotación de varios manantiales, en los que construyó plantas embotelladores con el fin de producir la marca Ice Mountain. Gracias a un movimiento de resistencia llevado a cabo especialmente por habitantes de la zona, desde el año 2000 han sido interpuestas varias denuncias por perjuicios medioambientales. Las organizaciones han llevado el caso hasta el Tribunal Superior de Michigan, el cuál reconoció que Nestlé había provocado daños en el medio ambiente, pero interrumpió el proceso con el pretexto de que el perjuicio no había afectado personalmente a los habitantes y, por tanto, no estaban autorizados a interponer ninguna denuncia. En otras palabras: la empresa se beneficia de un vacío legal para poder continuar impunemente con sus actividades.

La industria del agua embotellada consume alrededor de 1,5 millones de toneladas de plástico cada año. La producción del plástico necesita de materias primas no renovables y vierte grandes cantidades de productos químicos tóxicos en el agua y en el aire. Nestlé se acoraza en su sistema de reciclaje, pero por cada tonelada recuperada de botellas de plástico son desechadas cuatro toneladas. Las botellas de plástico desechadas son, o bien expulsadas directamente a la naturaleza, donde se descomponen lentamente; o bien acaban en vertederos, donde finalmente acaban en la tierra, expulsando materias tóxicas y contaminando las aguas freáticas; o bien son quemadas en incineradoras, expulsando materias nocivas al aire (nitrógeno, fósforo y dióxido de carbono). Por último, debe también citarse la gran cantidad de combustible que se necesita para el transporte y distribución de las botellas.

Nestlé Waters es un agente importante en la expansión mundial del mercado del agua embotellada, lo que implica su gran responsabilidad en sus consecuencias. A pesar de las benevolentes declaraciones de sus objetivos, su meta principal es y sigue siendo el crecimiento y la maximización de ganancias. Es muy problemático que un bien tan valioso como el agua sea sometido a tal lógica. La ganancia de Nestlé Waters en el año 2006 fue de 834 millones de francos suizos [aprox. 514 millones de euros]. Pero ¿qué balance debe hacerse para el medio ambiente y para las personas?

3 comentarios:

Adriana dijo...

...y también cocacola, y también pepsicola, y también la lluvia.

paula dijo...

Para los que no lo sepan, llevo muchos años sin comprar nada de Nestle (y si lo he hecho ha sido sin saberlo, porque soy consciente de que alguna vez me la habrán metido bien doblada). Fue una decisón que tomé en mis años alemanes después de ver un documental muy ilustrativo del espíritu empresarial de esta firma. Por supuesto que no es la única pero en su momento tomé la decisión y aún la mantengo, es mi granito personal en esta ingente lucha. Muchos piensan que es absurdo, pero ahí sigo. Ah, y quiero dejar claro que si se me ofrece algo de esta marca, ya comprado y pagado por otros no tengo problema en comerlo. Vamos que lo mío es un acto muy personal y seguro que nada coherente, pero quién lo es a estas alturas. Y ya dejo de dar explicaciones, que pareciera que debo justificarme y todo.

Gabriel dijo...

Que sí, Paula.
Que posicionamientos como ese tuyo me parecen válidos.
No tienes que justificarte. Aunque seas (o no) incoherente en otras cosas.
Yo no bebo cocacolas desde hace unos 30 años, ya ves qué chorrada. Y tampoco consumo productos Nestlé, por cierto.
Y seguramente en otras cosas no me alineo con determinados compromisos.
No vamos a cambiar el mundo, ni haciendo eso, ni haciendo lo contrario, pero al menos nos quedan determinados posicionamientos personales. Son probablemente irracionales y anecdóticos, ¿Y qué?

Un saludo.